lunes, 13 de julio de 2015

Memorias de Kami 10 Un final.

   Me sentía tan nervioso... Estaba en medio del océano con poco más que lo puesto, compartiendo viaje con la niña de la que llevo tanto tiempo enamorado... Y ahora estamos a punto de volar juntos... Por primera vez... ¿Es que acaso este es el mejor de mis sueños?

   Estoy sintiendo como sus cuidadas uñas recorren cautelosamente mis brazos... Estoy sintiendo frío y calor a la vez... Ya se qué estoy sintiendo... Estoy sintiendo la humedad de sus labios... El calor de su cuerpo... La aceleración en su respiración... La siento... Siento como me reclama... Siento como me desea... Lo que desea... Desea que me desprenda de mi atuendo... Lo ansía... Me lo pide... No, no me lo pide... No espera mi respuesta... Actúa más rápido que yo... Ya se había desprendido de mi chaqueta antes... ¿Por qué iba a frenar ahora, quién se lo iba a impedir? Yo desde luego no.

   Me toma de los brazos y me invita a abrazarla... La rodeo con ellos mientras se acerca más a mi... Se pega... No quiere que la deje escapar... Me besa y la beso... Me mira y la miro... Me acaricia y abraza... Ya no aguanto más... La acerco a mi y giramos en la cama... Ya sobre ella comienzo a besar centímetro a centímetro su cuerpo... Ella se acomoda... ahora me deja tomar parte de la acción... Le desabrocho la blusa y me paro un segundo a observarla... Nunca vi a nadie así... No debía parar... Seguí besándola mientras nuestros cuerpos se retorcían entre las sábanas, y es que, de un momento a otro, solo quedaban las sábanas cubriéndonos...

   Estaba quedándome sin fuerzas pero ella no aparentaba querer parar... Tenía que esforzarme... Ella fue más veloz... Me abrazó para juntarme con ella... Aprovechó y se giró hasta ponerse encima... Me agarró de las muñecas y me estiró los brazos, dejándolos por encima de mi cabeza... Sobre mi cuerpo comenzó a deslizarse, su pecho me hacía cosquillas al rozarse con el mío mientras ella regresaba hasta ponerse sobre mi cintura...

   Quién diría al principio que todo esto ocurriría, que nuestros destinos se juntarían hasta el punto de estar dos seres unidos... Y tan unidos... Sus gemidos eran cada vez mas fuertes y ya no distinguía entre dolor y placer... Se cansaba y no alcanzaba a tocar el cielo... No la podía dejar así... No podía dejarla caer en pleno vuelo... Había recuperado mis fuerzas, tenía que acabar por mi mismo lo que ambos habíamos empezado... La agarré, la volteé y con todas las energias que me quedaban la tome conmigo y la llevé volando, muy muy alto...

   Del fondo de su boca emanaba esa hermosa melodía que todos nos imaginamos cuando pensamos con volar tan alto... Ese sentimiento que tan pocas cosas nos hacen sentir... Placer... Esa es la palabra... Nuestra respiración iba tan acelerada que parecía que las paredes se contraían con cada bocanada de aire y de pronto todo se calmó...

   Estábamos acostados... Ambos... Uno frente al otro... Acariciaba sus mejillas mientras ella, cual gato mimoso, se acercaba a mis manos como si necesitara de ese calor... Se acercó y me abrazó y tan pronto como nos relajamos, cerramos los ojos y caímos en el más profundo de los sueños... O eso creí hasta ese instante...

No hay comentarios:

Publicar un comentario