sábado, 8 de enero de 2011

Diario de una bola de chicle:

Día XX/XX/2010
          Tras un par de días en la tienda hoy me han comprado, ¡que alegría!... o eso pensé mientras... pues me guardaron en un bolsillo.
          Allí estuve muchas horas, pero de repente vi una mano entrar y coger a varios de mis compañeros y a mi, entonces sonreí, al fin llegaría mi destino... ¡Alguien me iba a comer! Que alegría sentí cuando salí del bolsillo... aunque no me lo esperaba nos separo, y yo fui a la mano de un compañero de mi compradora, no se quien seria, ni como se llamaría, pero era la persona que me iba a comer, cuidadosamente abrió el envoltorio que me recubría, mas en un acto de despiste, el miro a otro lado, y caí al suelo polvoriento... ¡Que tristeza!... Allí me dejaron abandonado, junto a la pata de la mesa, debajo de una silla y con una mota de polvo... desde abajo vi como el y alguien mas reían, a la vez, como si fuesen los únicos en ver algo, en esto mi compradora le pregunto a el que donde me había puesto, y el bromeo con que me había tragado directamente por accidente, para no quedar mal por haberme dejado caer sin querer... ella se lo creyó y yo nunca volví a ser recogido...
Aquí acaba la historia de una bola de chicle que nunca llego a la boca de ninguna persona.
Fin.

KamiADN

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